OSAR - Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva


Protégeme del Embarazo

Hasta el lanzamiento de la Campaña PROTéGEME DEL EMBARAZO, el embarazo en niñas menores de 14 años es un DELITO DE VIOLENCIA SEXUAL, los casos de embarazos en niñas menores de 14 años no habían sido plenamente relacionados con el delito de violación. Alrededor de la violación de niñas y adolescentes se había confabulado un silencio ensordecedor. Un silencio alimentado por mitos, costumbres e incluso legislación tolerante y permisiva.

De los mitos. Quién de nosotros no ha escuchado decir: la mamá tiene la culpa porque dejó salir a la niña, no les ponen oficio por eso resultan embarazadas, la niña se tonteó y se dejó embarazar, la chava lo deseaba ni siquiera se resistió, las violaciones las cometen personas extrañas así que a mi hija no puede pasarle…

De las costumbres. Si creen que los matrimonios de niñas solo se ven en reportajes de Afganistán, nada más alejado de la realidad. En Guatemala, niñas pequeñas son obligadas a casarse, sus propias familias las entregan como esposas en matrimonios arreglados.

De la ley. Muchas personas desconocen que hasta hace apenas ocho años, el Código Penal guatemalteco, en su artículo 200, establecía que los agresores que hubieran cometido el delito de violación podían librarse de la pena si contraían matrimonio con la víctima, siempre y cuando ésta fuera mayor de 12 años. Y con ello se condenó a las víctimas a una violación continuada.

Actualmente, la legislación guatemalteca es más drástica en la persecución penal del delito de violación en menores de 14 años. El Código Penal en su artículo 173 establece el delito de violación, enfatizando que siempre se comete este delito cuando la víctima es menor de catorce años, aun cuando no haya violencia física o psicológica. El artículo 174 agrega que hay agravación de la pena de violación cuando se produce el embarazo en la víctima. En otras palabras, todo acto sexual con una menor de catorce años que además resulta embarazada es un delito sexual agravado.

De ahí que la Campaña PROTéGEME DEL EMBARAZO, en su primera fase, no se dirija al delito de violación como tal, sino a una de las consecuencias de la violación: el embarazo. De esta manera, se busca que el embarazo en menores de catorce años se deje de ver como algo natural para que la conducta delictiva deje de ser tolerada y pueda ser denunciada. La Campaña está dirigida a desenmascarar a los violadores que embarazan a una menor, independientemente de que usen la fuerza o se justifiquen en el “consentimiento” dado por la familia o la propia víctima al acto sexual.

También busca contribuir a reducir estos embarazos, los cuales se incrementaron en los últimos años. El registro de nacimientos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social anota 3 mil 49 nacimientos en niñas menores de catorce años en 2011, cifra que aumentó a 3 mil 100 nacimientos en 2012.

La persecución penal debe incidir en la reducción del delito de violación, no sólo porque se detiene al violador, sino porque se envía un mensaje claro que ningún embarazo en menores de catorce años será tolerado.

En 2012, se tienen registradas 3,100 partos en menores de 14 años, se presentaron 1,806 denuncias, 110 detenidos por violación y 56 condenados. Ciertas investigaciones también derivarán en el delito de trata de personas, en el cual se entiende como fin de explotación al embarazo y al matrimonio forzados (Artículo 202 Ter). Debe recordarse que existen casos en que las familias o encargados de las menores reciben algún beneficio a cambio de entregarlas a sus futuros esposos.

El embarazo en menores de catorce años trae consigo serias consecuencias y complicaciones médicas debido a que el cuerpo de la niña no está apto para el embarazo. Estas niñas corren riesgo de preeclampsia y eclampsia, de embarazos ectópicos, de enfermedades hipertensivas, embolias y otras dificultades que pueden llevar a la muerte. A estos problemas se añaden el bajo peso de los hijos al nacer y el mayor riesgo de enfermar o morir que tienen. Está la búsqueda de abortos inducidos causantes de infecciones y muerte, así como el abandono del recién nacido.

Además, las niñas embarazadas sufren consecuencias psicosociales. Enfrentan el hecho de ser madres solteras, de no continuar sus estudios, cuando mayores no logran empleos bien pagados y el estigma social regularmente no les abandona. Quienes han sido entregadas en matrimonio están condenadas a la dependencia económica y la mayoría de veces al maltrato y la violación.

La Campaña PROTéGEME evidencia algunas de estas consecuencias y alerta a las familias y personal docente sobre el peligro que corren las niñas aún en ambientes “seguros”. Por otro lado, la Campaña urge a las familias y personal de salud a buscar la aplicación de la profilaxis post-violación para evitar no solo el embarazo, sino el VIH y el tétano.

El fenómeno de los embarazos en niñas menores de catorce años está comprometiendo seriamente el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para Guatemala: el ODM5 sobre mejoramiento de la salud de las mujeres, puesto que está en riesgo la integridad, salud y vida de las niñas; el ODM1 de reducción de la pobreza, ya que la salud es el punto de partida para erradicarla; el ODM8 de reducción del VIH, si la niña además de estar embarazada resulta infectada de VIH -por su violador- y lo transmite a su hijo recién nacido; y el ODM4 de reducción de la mortalidad infantil, si se considera que estos niños nacidos de menores de catorce años podrían morir antes de los cinco años.

Guatemala tiene variados retos, los embarazos en menores de catorce años tienen múltiples explicaciones que abarcan factores culturales, falta de educación integral en sexualidad y mucha violencia sexual.

La Campaña PROTéGEME solo es un primer paso hacia la concientización. Lo que se está logrando es iniciar la desmitificación y desnaturalización del embarazo en niñas e incrementar la denuncia de los violadores. El hecho que se centre en el embarazo en menores de catorce años, no significa que se motive la impunidad en los casos de violación sin la circunstancia agraviada del embarazo. Es destacable que incluso el uso del condón durante la violación no convierte al acto sexual en consentido. El delito de violación continúa siendo perseguible penalmente.



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  • - Ficha técnica de la Campaņa

  • - Afiche, Prevención de la Violencia Sexual Contra las Niņas

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